TARDE
DE VERANO
Orgía, gay. Cuatro amigos viendo
una película porno...
Era
verano y estábamos de vacaciones,
Juan uno de nuestros amigos nos había
invitado a Jorge, Ernesto y a mi (mi
nombre es Javi), a su casa aquella tarde,
ya que ese fin de semana estaba solo.
Después de la siesta y una ducha
me puse una camiseta, un pantalón
corto y me fui a su casa. Cuando llegue
Jorge y Ernesto ya estaban allí,
debían llevar un buen rato, por
que los note muy contentos y vi varias
cervezas vacías sobre la mesa.
Juan estaba en bañador, sin camiseta.
Jorge y Ernesto vestían como
yo.
Enseguida me uní a la fiesta,
estaban viendo fotos de Juan cuando
era un niño, y eran muy graciosas.
Seguimos bebiendo, y Juan propuso ver
una peli porno que había alquilado,
todos estuvimos de acuerdo.
La película era buena, salían
tías de grandes tetas, y tíos
con rabos enormes y duros, haciendo
de todo. Juan estaba totalmente empalmado,
y se notaba un buen rabo bajo su bañador
y de vez en cuando se daba pequeños
frotes. Cuando ya no pudo mas dijo “Hey
tíos y nos hacemos una paja”,
casi
no
le dio tiempo a terminar la frase y
Ernesto ya se estaba quitando los pantalones
y los calzoncillos, mostrando un pene
pequeño pero grueso en total
erección “estoy que reviento”
dijo mientras se la empezaba a menear,
arriba y abajo, con mucha energía.
Jorge me miro, extrañado, ya
que como yo no sabia que hacer. Juan
también se quitó el bañador,
su pene era mas largo pero delgado,
masturbándose también;
la sorpresa fue que iba totalmente depilado,
ya sabíamos que se depilaba las
piernas por la bici, pero depilado integral
no me lo imaginaba. Al final Jorge se
desnudo también, y yo le seguí,
ya que era más cortante estar
vestido con todos ellos en pelotas meneándose
la polla. El pene de Jorge era enorme
y grueso, hasta el punto de que Ernesto
hizo un comentario al respecto. Mi pene
era normal, y delgado. Estábamos
los cuatro ya en pelotas, masturbándonos
y Ernesto fue el primero en terminar,
soltando chorros de semen sobre su vientre.
La escena en ese momento era de sexo
anal, y un negro se follaba a una rubia
de buen culo. Juan dijo “sabéis
lo bueno de dar por culo, que se puede
hacer igual a un tío que una
tía y no notas diferencia”.
Lo has probado, pregunte yo, y me dijo
“con tías si y con tíos
lo pienso probar, pero yo solo doy”.
Ernesto, que era el mas lanzado propuso
“podíamos echarlo a suertes
y al que pierda nos lo follamos”.
Yo reía pensando que no era mas
que una broma, y Jorge dijo “de
acuerdo, el que tenga la polla más
pequeña pierde”, Ernesto
no tardo en reaccionar “cuidado
que aunque la mía aunque es mas
corta es mas gorda, la mas pequeña
es la de Javi”. De eso nada, grite
yo, siempre pensando que bromeábamos
claro, y no me dio tiempo a decir más.
“A por él” grito
Jorge mientras Juan ya se había
abalanzado sobre mí.
Yo pensando que jugábamos, no
me defendí mucho, y sin darme
cuenta me tenían entre los dos
sujeto por los brazos y boca abajo en
el sofá. Ernesto colocó
un par de cojines de
bajo de mí, elevando mi culo
y colocándose detrás de
mí. “Ya vale, grite yo,
cabrones panda de maricas”, aun
sin pensar que intentarían algo
mas, hasta que note la punta de su pene
rozando mi ano. Esperar, dijo Ernesto,
que así le voy a destrozar el
culo, y se dirigió al baño.
Junte las piernas con fuerza, pero no
sirvió de nada y note como algo
frío y cremoso se untaba en mi
ano, introduciendo un dedo y dilatando
poco a poco mi virgen culo. Basta ya,
os estáis pasando tíos,
gritaba yo, mientras Juan me metía
un trozo de su camiseta en mi boca,
casi ahogándome.
De pronto note una gran presión
en mi culo, era la polla de Ernesto
que estaba intentando y entrar. Y entró.
El dolor fue terrible, parecía
como si me estuviesen partiendo en dos
y cuando empezó su mete-saca
fue peor la sensación era
horrorosa.
Así me estuvo follando, dando
palmitas en el culo, hasta que se dejo
caer sobre mi, follando mas deprisa
y corriéndose dentro.
Mi turno, dijo Juan, sujétale
bien que no para de moverse. Tranquilo,
respondió Jorge, que era más
bien gordito, sentándose sobre
mi espalda e inmovilizándome
por completo. Las lágrimas saltaban
de mis ojos, nunca esperaba que mis
amigos pudiesen humillarme de aquella
forma. “Vamos a probar a un tío”
dijo Juan mientras introducía
su pene de un golpe, por suerte mi culo
ya estaba dilatado por la polla de Enrique
y aquello no fue mas que continuación
de lo que ya había tenido. No
tardo en correrse, restregando luego
su polla llena de semen sobre mi culo
y espalda.
Yo paso, dijo Jorge, prefiero hacerme
una paja, y me soltó el brazo.
Juan y Ernesto se apartaron de mí,
mirándome, sin decir nada. Mientras,
yo estaba empezando a pensar que el
placer y dolor pueden estar unidos.
volver
>>